Vincentor había escuchado las advertencias sobre militantes islámicos fulani que aterrorizaban el área donde él pastoreaba una iglesia. Y se había unido a otros nigerianos que ayunaban y oraban para que los islamistas detuvieran sus ataques y abandonaran la región. Pero en junio de 2018, con los recientes ataques rondando mucho en su mente, Vincentor se sintió obligado a hacer su viaje regular de fin de semana hacia la iglesia. Tenía un trabajo que hacer y un llamado que cumplir. La esposa de Vincentor, Dapma, generalmente viajaba con él, dejando a sus cuatro hijos encargados con familiares. Sin embargo, debido a la reciente violencia, la pareja acordó que Dapma debía quedarse en casa. Antes de partir, Vincentor reunió a su familia para orar. Una de sus hijas, que celebraría su cumpleaños ese fin de semana, le suplicó que se quedara en casa. “Sé paciente”, le dijo Dapma. “Él regresará, y entonces celebraremos tu cumpleaños”. Más tarde ese mismo día, Dapma llamó a Vincentor para saber cómo se encontraba. Cuando él respondió, ella pudo darse cuenta de que estaba corriendo. “Te llamaré más tarde”, le dijo sin aliento. “Los fulani nos están persiguiendo”. Antes de que Vincentor apagara el teléfono, Dapma
Leer másViuda, con una enfermedad crónica y expulsada de su hogar, una cristiana convertida descubre la fidelidad de Dios en medio de fuertes pruebas. Cuando el esposo de Domiana murió en 2013, ella se hundió en una profunda desesperación. Sus suegros, que ya no estaban dispuestos a apoyarla a ella y a sus hijos, los echaron de su casa. Viviendo en un barrio pobre en Egipto, criando sola a tres preadolescentes y sin ingresos, Domiana luchaba por sobrevivir. Y no recibía apoyo de la comunidad islámica local. Para empeorar las cosas, ella luchaba contra una enfermedad crónica. Después de que múltiples tratamientos no lograron mejorar su condición, se enfrentó a la difícil decisión de someterse a una arriesgada operación. “Tuve que someterme a muchas cirugías para extirpar quistes y no funcionó. El médico dijo que sería peligroso hacer otra operación”, relató. Pero el médico, que era cristiano, aconsejó un tratamiento adicional: la oración. “El doctor me dijo que Jesús puede sanar —recordó—, y que le pidiera al Dios sanar —recordó—, y que le pidiera al Dios verdadero por una gran mejoría”. Sus quistes desaparecieron días después, sin dejar rastro de la enfermedad. Después de experimentar este milagro, Domiana se sintió abandonada
Leer másEl esposo de Rojina había salido por negocios cuando ella y Montahina, su hija de 17 años, fueron interrumpidas durante su cena por un fuerte y estruendoso ruido. Antes de saber lo que estaba sucediendo, un grupo de hombres entró en la casa gritando y las acorraló, amenazando con secuestrar y violar a Montahina (en el recuadro) si Rojina (en la foto principal) continuaba compartiendo el Evangelio en su comunidad. A pesar de la sorpresiva intrusión y la amenaza, Rojina no sintió miedo. “Si vienen gritando y vociferando, no me asustan —dijo—. Yo creo en mi Dios, en mi Jesús, y Él hará todo por nosotros”. Hambrienta de compartir Rojina regularmente compartía la verdad de Cristo con las familias en los barrios pobres de su ciudad por obediencia a la Gran Comisión. “Cuando supe que [Jesucristo] es el único… camino, la única verdad y vida… y su mandamiento dice: ‘Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio’, eso me inspiró a hablarle a la gente —dijo Rojina—. Me gusta salir con mujeres para compartir el Evangelio con el pueblo musulmán”. Mientras su esposo trabajaba en su pequeño negocio familiar y su hija asistía a la escuela, Rojina dirigía equipos
Leer másEl pastor Li Juncai halló gracia ante las autoridades siempre y cuando su congregación fuera parte de la red de iglesias establecidas y controladas por el Gobierno. Pero después de determinar que solo Dios debía guiar a la iglesia, él perdió el edificio de la iglesia y su libertad. El pastor Li Juncai dirigió una gran iglesia en la provincia china de Henan que durante años fue parte de una red de iglesias controladas por el Gobierno. Sin embargo, se sintió cada vez más incómodo cuando se dio cuenta de cuánto control tenía el Partido Comunista de China (PCCh) sobre la iglesia. El PCCh tiene el derecho de vigilar quién asiste a las iglesias registradas y lo que predican los pastores. También controlan cuándo y cómo se reúne la iglesia. El pastor reconoció que él y su congregación tenían que elegir ser leales a Dios por encima de la lealtad hacia el PCCh, sin importar cuánto pudiera costarles. Así que en 2013, el pastor Li y su congregación dejaron la iglesia controlada por el PCCh “para honrar al Señor Jesús como la única cabeza de la iglesia”. Se unieron a una iglesia local no registrada y se conocieron como la
Leer másLos pastores en la India son humillados y arrestados bajo las leyes anticonversión del país, pero ellos siguen proclamando las Buenas Nuevas de Cristo aun en la prisión. El domingo 5 de Diciembre del 2012, policías y miembros de un grupo radical hindú entraron a la iglesia del pastor Sawan, deteniéndolo a él y a un anciano de la iglesia para interrogarlos. Al parecer, un sacerdote hindú local denunció que Sawan intentó convertirlo a la fuerza al cristianismo. Más tarde, cuando la esposa de Sawan y otros cuatro miembros de la iglesia fueron a la comisaría para ver por qué aún no los habían liberado, también los arrestaron. Después de 45 días, los policías liberaron a todos los cristianos excepto a Sawan, quien se quedó a sufrir las tristes condiciones de la prisión. Se le negó el acceso a una Biblia y, cuando enfermó, lo transfirieron a un hospital de gobierno donde las autoridades encadenaron una de sus piernas a la cama. A pesar de los problemas, Sawan aprovechó al máximo su tiempo bajo custodia. Aunque no tenía una Biblia, él meditaba sobre los versículos que había memorizado. Y durante el recreo de las mañanas compartía el Evangelio con otros
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